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Consejo del doctor

Neurodermatitis en bebés y niños - Parte 1

Piel seca, con picores y a veces inflamada: puede ser neurodermatitis, pero no tiene por qué serlo. Por muy importante que sea esta afección, también puede ser complicada de reconocer y tratar. Como hay tanto que decir al respecto, estamos preparando dos vídeos y fichas informativas sobre el tema.

La dermatitis atópica es un término difícil para empezar. En primer lugar, porque es difícil de diferenciar: ¿qué es simplemente piel seca del bebé/niño pequeño y qué es realmente una neurodermatitis problemática? En segundo lugar, el término dermatitis atópica es algo desafortunado porque sugiere que todo el asunto tiene algo que ver con el sistema nervioso o la psique, y esa es una idea anticuada. En los adolescentes o los adultos puede haber un componente psicosomático, pero no es el caso de los bebés y los niños pequeños.

Cuando sus hijos desarrollan problemas cutáneos, los padres suelen suponer que se deben a alergias. Sin embargo, sólo alrededor de un tercio de todos los bebés y niños pequeños tienen neurodermatitis debido a problemas alérgicos, y en dos tercios -tenemos que ser honestos aquí- en realidad no sabemos exactamente cuáles son las causas. Muy a menudo también influye un componente hereditario, es decir, que el padre o la madre también tuvieron problemas de piel de pequeños.

Es importante entender cuál es el mecanismo básico, ¿por qué el niño tiene una piel tan seca que no para de inflamarse? He aquí una imagen mental: puedes visualizar la estructura de la piel como una pared de ladrillos. Hay ladrillos y, lo que es muy importante, hay mortero entre ellos. Por un lado, esto garantiza que el conjunto esté sellado para que no pueda entrar nada indeseado del exterior, en el caso de la piel, virus o bacterias. Al mismo tiempo, el mortero es tan permeable que, por ejemplo, la temperatura puede mantenerse en el interior o puede liberarse algo de humedad.

Y éste es precisamente el problema de los niños que sufren dermatitis atópica. Este "mortero" no funciona correctamente, por lo que los niños liberan demasiado líquido a través de la piel y también tienen muy poca grasa en la piel. Esto hace que la piel esté seca, quebradiza, agrietada y sensible a gérmenes y similares.

Lo único que se puede hacer para evitarlo es seguir aplicando "mortero" desde el exterior, es decir, crema o pomada, e hidratar intensamente la piel.

Curiosamente, a los padres les suele preocupar mucho que la piel se olvide de algún modo de producir por sí misma una buena "argamasa" si se aplica demasiada crema o pomada. Sin embargo, ocurre todo lo contrario: precisamente porque la piel de los bebés y los niños pequeños a veces produce muy poca "argamasa", ésta debe venir del exterior si se quiere evitar que la piel se reseque y se agriete -y, por tanto, sea susceptible a los gérmenes, que a su vez pueden provocar inflamación, enrojecimiento o picor-. Por este motivo, los cuidados intensivos con abundantes cremas y pomadas son la clave del tratamiento de la dermatitis atópica.

En la segunda parte se explicará qué es lo mejor, qué más se puede hacer por la piel y cuál es el pronóstico.

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