Sin miedo a los golpes en la cabeza
Hoy de nuevo algo de la categoría muy importante: tranquilizar a los padres. No es raro que nos llamen preocupados porque han notado un bulto en la nuca o la cabeza de su hijo. Y esto suele provocar una gran ansiedad.
No le mantendré en suspense mucho tiempo. La solución es tan sencilla como tranquilizadora. En el cuello y la nuca hay muchos vasos linfáticos. Y, sobre todo en los niños pequeños hasta la edad escolar o incluso hasta la secundaria, puede ocurrir muy rápidamente que un ganglio linfático se hinche y se vuelva grueso y sea fácil de palpar.
No te preocupes: casi siempre se trata de algo relativamente inofensivo. Hay una regla: los ganglios linfáticos agrandados por encima de la clavícula son inofensivos en los niños. Es importante que el niño esté bien, no tenga fiebre constante ni pérdida de peso ni parezca débil. Si el niño está bien, un ganglio linfático inflamado no es una urgencia y no debe llevarles a ustedes, queridos padres, a pasar la noche en vela por pura preocupación por la salud de su hijo.
Un colega amigo mío lo expresó una vez en pocas palabras: "Los ganglios linfáticos vienen deprisa y se van muy despacio", lo que significa que incluso una infección leve puede provocar rápidamente la inflamación de un ganglio linfático, y luego permanecer ahí durante años sin que tenga ninguna importancia patológica.
No obstante, como siempre, si no está segura, le invitamos a que nos muestre el bulto y podremos hablar de ello con más detalle. Para mí es importante que no se preocupe ni piense que se trata de una urgencia si descubre un pequeño bulto en el cuello o en la nuca de su hijo, que por lo demás está sano.
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